me gusta Charles Mingus por lo improvisatorio. me gusta tambien su forma de hablar con Duke Ellington cuando menos te lo esperas. lo que mas me gusta de él es que luchaba por los Derechos Humanos. algo que se pasa de moda muy pronto, segun parece.
hoy quiero que suene Bill Evans. San Bill Evans. mentira. quiero que arda el piano, como hizo Yosuke Yamashita en la playa. ¿alguna vez has visto un piano arder? es de lo mas bonito que hay en el mundo. ese tipo de cosas solamente se atreven a hacerlas en el lejano oriente, ¿que problema tenemos en el viejo continente con el concepto de fuego purificador? ¿subconsciente colectivo con miedo a la inquisicion?
pero espera, que hoy no queria hablar de eso.
cada obra de arte es hija de su tiempo, y a menudo la madre de nuestras emociones. asi, cada periodo cultural produce su propio arte, que no se puede repetir.
cualquier intento de dar nueva vida a los principios artisticos del pasado, solo puede producir, en el mejor de los casos, una obra de arte que se parezca a un niño nacido muerto.
aun asi, y enlazando con lo que acabas de leer, hay determinadas obras de arte que van mas alla de su contexto historico. es lo que Kandinsky llamaba el "verdadero arte", aquel que es fruto de una necesidad interior. a pesar de ser fruto de su tiempo, ese arte es atemporal y se puede valorar en otras epocas: es lo espiritual en el arte, su poder magico, el de influir en el espectador.
como ya teneis mucho que escuchar, hoy os dejo algo que ver.
Wassily Kandinsky. Composición nº 28 (1923)
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